La Iglesia Apostólica y su LLAMADO A LA CIUDAD

jueves, 19 de marzo de 2015

La Iglesia Apostólica y su LLAMADO A LA CIUDAD
Libro de Jonás

Apóstol Franco Maximiliano

Introducción:

1. Entendiendo su contexto y las implicaciones del mismo.
2. Jonás profetiza en un tiempo de expansión. Históricamente, bajo el gobierno de Jeroboán II Israel, El Reino del Norte, recupera parte de su tamaño Salomónico. Uno tiene que cuidarse del tiempo de expansión en el cual se mete, porque la expansión puede eventualmente desenfocarnos.
3. Jonás es heredero de la era de Elías y Eliseo. Es Interesante observar que Jonás viene después de estos dos profetas y como heredero uno tiene que entender que la medida de unción que me fue confiada muy a menudo es del tamaño de la medida de la unción que manejamos.
4. Jonás es limitado por su judaísmo centralizado. El hecho de que le cuesta tanto ver la ciudad, me dice que este hombre no es capaz de ver más allá de las implicaciones del llamado de tocar naciones que Dios le tenía. Solo era capaz de mirar lo que sucedía en su contexto limitado.
5. Dios le llama a Jonás para una misión imposible.
6. Al igual, nosotros en tiempos de la Reforma de todas las cosas, estamos siendo movidos por Dios hacia la dirección de conquistar ciudades enteras.

IDEA CENTRAL

El llamado de nuestra Generación es ministrar el Reino de tal modo que este pueda llegar a transformar ciudades enteras.
INTERROGATIVA
¿Cuáles deben ser las marcas entonces de una Iglesia que carga las marcas genéticas de los que cambiarán ciudades enteras?

1. Una Iglesia que conquista ciudades es una Iglesia que carga una Palabra de Dios.

1. Lo primero en Jonás es una secuencia, 1:1 y 2:1, donde todo en el proceso de Jonás empieza con una Palabra.
2. Cuando decimos Palabra, estamos yendo más allá de nuestra comprensión de la Escritura y sí en el contexto de una Palabra específica.
3. Como existen principados y potestades específicos para su ciudad, también debe existir una Palabra específica a su ciudad.
4. Debemos todos tener una Palabra no solo a nuestra vida sino que a nuestra ciudad.

2. Una Iglesia que conquista ciudades es una Iglesia que entiende que la desobediencia cuesta más cara que la obediencia.

1. Las millas para llegar a Tarsis eran mayores que las para llegar a Nínive.
2. La desobediencia provoca las tormentas de Dios que sirven para ajustarnos y posicionarnos.
3. La tormenta del hombre es para distracción.
4. La tormenta del diablo es para destrucción.
5. La tormenta de Dios es para reposicionar.
6. La desobediencia continua provoca que nuestra consciencia se “ajuste” a la situación del status quo, a punto de que “dormimos” en los momentos más cruciales y determinantes de la vida.
7. La desobediencia nos lleva a obedecer por falta de opciones, el tipo de desobediencia más abominable para el Reino.
8. La desobediencia confunde la frecuencia de varios sistemas de vida y dimensiones de existencia, solo para reajustar lo que debería haber sucedido como gesto de amor y no por compulsión de un pescado que tuvo que “tragar” lo “intragable” solo porque no se quiere obedecer.
9. La desobediencia me hará llegar más tarde a donde debería de haber estado y “oliendo” a cosas que nunca debería de haber olido.

3. Una Iglesia que conquista ciudades nunca disfruta de sus victorias.

1. Cuando Jonás anuncia el Juicio y hay arrepentimiento de toda la ciudad y más de 120 mil personas son salvas en un solo día, el no puede disfrutar lo que está sucediendo, simplemente, porque tiene asuntos no tratados.
2. Tus asuntos de la vida no tratados y no procesados, eventualmente, dañarán su capacidad de disfrutar sus victorias.
3. Llevarte a la victoria es asunto de la Gracia de Dios, disfrutarlas cuando lleguen, es asunto de los que aprender a ser procesados y tratados en medio del camino.

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